Un cohete Ariane-5 despegó este miércoles de la base de Kurú, en la Guayana francesa, para poner en órbita cuatro satélites del sistema de navegación europeo Galileo, lo que completa su plano secuencial.

Cuando se complete la misión, dentro de unas seis horas, la constelación Galileo contará con 26 satélites, dos más de los necesarios para tener cubierto el planeta de forma continua.

A partir de ahora, Galileo dispone del mínimo posible para llevar a cabo la totalidad de sus capacidades operativas”, afirmó a Efe el director del departamento del programa Galileo en la Agencia Espacial Europea (ESA), Javier Benedicto.

Con esta nueva misión, los usuarios del sistema de navegación vía satélite de la ESA dispondrán durante todo el día de un servicio más eficiente que el que ofrece el estadounidense GPS y el ruso Glosnass.

Sin estos cuatro satélites, algunas partes del planeta no se beneficiaban durante algunas horas de la capacidad máxima de Galileo, cuya precisión es de un metro.

La ESA tiene previsto enviar otros cuatro satélites suplementarios en 2021, que serán puestos en órbita por la nueva generación de cohetes europeos Ariane-6.

Galileo no dejará de enviar satélites, porque habrá que renovar la flota”, señaló Benedicto.

Será la culminación de un proyecto que comenzó, con muchos años de retraso, en 2011 y que desde hace año y medio ofrece sus primeros servicios.

Con estos cuatro nuevos satélites, Galileo, que presume de tener una precisión de hasta un metro, superior a la de sus competidores, mejorará aún más su exactitud y, además, estará dotado de cobertura mundial.

El lanzamiento será el último del sistema europeo a bordo de un Ariane-5, puesto que los siguientes ya se harán con la nueva lanzadera europea Ariane-6, que tomará el relevo a partir de 2020.

El despliegue de la constelación no ha sido un camino de rosas, sobre todo a causa del problema que surgió en 2014, cuando la lanzadera rusa situó en una órbita errónea dos de sus satélites.

Recolocados posteriormente, se mantienen en una órbita “degradada”, aunque la ESA asegura que son útiles al sistema de navegación.

El sistema conoció desde sus inicios algunos retrasos, que llevaron a un aumento de los costes que se estiman en unos 10.000 millones de euros (8.536 millones de dólares).

Pero la ESA considera que se trata de una importante inversión, como demuestra el hecho de que cuenta ya con casi 300 millones de usuarios y está presente en la mayor parte de los sistemas operativos de los teléfonos móviles.

La participación del Reino Unido tras el Brexit es objeto de debate, aunque en la ESA consideran que no tendrá una gran influencia en el futuro del proyecto.

Con información de EFE

AAE