Junio 19, 2018

El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) se construye en un terreno con alto contenido de agua, salinidad, potencial deformación y baja resistencia al esfuerzo.

Los expertos holandeses propusieron poner peso en las pistas para que no se hundieran cada año, como las del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), sino lo equivalente a 20 años, en dos años.

Para lograrlo, se requieren 34 millones de

metros cúbicos de tezontle y basalto.

Dichos requerimientos cambiaron la calidad de vida y el paisaje a los habitantes de los municipios aledaños al NAIM.

Magaly, habitante de Tezoyuca, Estado de México, comentó que con el ruido “ya no se puede dormir. Todo el día es un ruido desde en la mañana hasta en la tarde”.

Magaly vive al borde del precipicio. Su casa está a tres metros de la mina ubicada en un predio de propiedad federal, con una superficie de 42 hectáreas, explotadas por la empresa Martínez y Villegas, en el cerro del Tezoyo del municipio de Tezoyuca.

Nada más estamos pensando en qué momento van a trabajar más y en qué momento se va a caer nuestra casa”, agregó Magaly, quien habita en esa zona desde hace 27 años.

Según los pobladores, el 30 por ciento del socavón, ubicado a 20 kilómetros del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, es producto de la sobreexplotación que inició a finales de 2015 y que, hasta ahora, ha afectado directamente 60 viviendas.

Con las vibraciones de todo el día… está totalmente fracturada… Ya se alcanza a ver perfectamente bien de adentro hacia afuera”, indicó Magaly.

Cientos de minas pétreas engullen paulatinamente los cerros de la zona nororiente del Estado de México.

Octavio Jiménez, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, señaló que la construcción el NAIM “requiere de material pétreo, específicamente tezontle y basalto”.

En una primera etapa, se necesitan más de 34 millones de metros cúbicos de material pétreo para cimentar calles de rodaje, plataformas y pistas.

Juan Pablo Murillo, habitante del municipio de Tepetlaoxtoc, indicó que “lo que eso produjo es que extensiones amplias del territorio empezaran a verse saturadas por muchas minas”.

Cifras oficiales ubican 157 minas de basalto y tezontle en un radio de 50 kilómetros del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, aunque pobladores de la región afirman que el número de minas es mayor, pues de 2015 a la fecha, decenas se han sumado a la extracción de materiales, afectando a comunidades de al menos 40 municipios mexiquenses en su patrimonio y medio ambiente.

Magaly dijo que la construcción del NAIM es un buen avance para el país, “porque venga el dinero, que haya inversiones… pero que no nos estén afectando de esa manera”.

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Con información de Cecilia Reynoso.

RMT