La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de México informó que todavía no se conocen las causas del accidente aéreo ocurrido en Cuba en mayo, con un saldo de más de 110 muertos, porque los análisis no han concluido.

La DGAC señaló que es la autoridad cubana la responsable de la investigación y que hasta el momento no hay un pronunciamiento oficial, por lo que será “hasta que concluyan todos los análisis y estudios correspondientes cuando podrán conocerse las causas”.

“Por lo anterior, no hay elementos para que la DGAC, o alguna otra autoridad, pueda hacer un pronunciamiento o asignación de responsabilidades oficial al respecto”, señala un comunicado que responde a otro de la aerolínea mexicana Damojh en el que atribuye el accidente a un error de la tripulación.

El avión que se desplomó el 18 de mayo poco después de despegar de La Habana era propiedad de Damojh, también conocida como Global Air. Se trataba de un Boeing 373-201 con casi 40 años de antigüedad, que había sido rentado por Cubana de Aviación para un vuelo chárter.

La empresa indicó este lunes que, tras extraer los datos de las cajas negras del avión accidentado, concluyó que la tripulación “despegó la aeronave con un ángulo de ascenso muy pronunciado, creando una falta de sustentación” que provocó el desplome de la aeronave.

“La DGAC mantendrá informada a la opinión pública de los avances que la autoridad cubana reporte de la investigación”, aclaró la autoridad mexicana.

También refirió que las medidas tomadas tras el desplome, como la suspensión temporal de actividades de la aerolínea y la orden de realizar una verificación extraordinaria, “se apegan al marco legal y tuvieron como consideración la gravedad del accidente”.

Damojh acusó en su comunicado que las medidas tomadas por la DGAC carecían de “sustento alguno” y que se realizaron de forma “ilegal”.

Asimismo, atribuyó la decisión a unos procesos legales que mantiene la empresa con dos antiguos empleados, que hicieron públicas las denuncias después del accidente en Cuba.