Abogados y organizaciones defensoras de derechos humanos consideran imposible que el gobierno de Trump reunifique a todas las familias migrantes que fueron separadas al cruzar la frontera con México en 30 días, como lo ordenó un juez federal. Explican que esto se debe al caos que existe con las bases de datos y a que todos los días autoridades deportan por separado a niños y padres sin avisar a las familias.

Martha Sánchez, coordinadora de ‘La unión del pueblo entero”, señala:

Sabemos que hay unos papás que los han regresado, que los han deportado. Cómo vamos a reunificar a estos niños con sus papás, si sus papás ya están en otro país”.

El temor de los abogados es que la Oficina de Asentamiento de Refugiados estadounidense no logre contactar a las familias y los niños terminen en centros de adopción. Para las autoridades migratorias no importa si los niños migrantes entran a Estados Unidos solos o acompañados, todos son registrados en el mismo sistema, todos acaban en los mismos albergues.

Efrén Olivares, del Proyecto de Derechos Civiles de Texas, explica:

Al momento que los separan, el niño es considerado un menor no acompañado, igualito que otro niño, adolescente que cruza la frontera solo. Entra en esa misma categoría, entonces pasan a la custodia de una agencia federal que se llama la Oficina de Asentamiento de Refugiados, ellos tienen albergues por todo el país”.

Mientras los menores aparecen en el sistema de refugiados, los datos de los padres se ingresan al sistema de migración y deportación. Estos dos sistemas son independientes uno del otro. De ahí que sea imposible contrastar la información y reunirlos de manera inmediata.

Efrén Olivares, del Proyecto de Derechos Civiles de Texas, indica:

Lo que nos dijeron es que les toman una foto a las familias, al papá con su hijo, para saber que ellos van juntos. Si eso es cierto, si ese es el sistema para identificarlos, es una locura. Es un sistema completamente falible”.

Hay niños que no tienen familia, entonces se quedarán en albergues indefinidamente.

Niños migrantes en albergue de ‘Caridades Católicas’ en Texas (AP)

Otro problema es que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE por sus siglas en inglés, ha deportado por separado a padres y niños y no ha informado a ningún familiar. Y si ambos siguen en Estados Unidos pueden estar recluidos en albergues a cientos de kilómetros de distancia.

Efrén Olivares, del Proyecto de Derechos Civiles de Texas, denuncia:

Mientras tanto, está la mamá en Seattle, en Chicago, y el niño en Texas, en California o Nueva York”.

Otro desafío es identificar a menores migrantes que ya han sido enviados a hogares temporales con familias estadounidenses.

Norma Pimentel, directora del albergue “Caridades Católicas”, en McAllen, Texas, señala:

En una casa foster parent, donde las familias se hacen responsables del niño y mantienen conexión con la corte para determinar qué pasa con la criatura”.

Si el gobierno estadounidense no logra contactar a la familia del menor, lo más probable es que un juez decida deportarlo a su país y ahí sea llevado a un orfanato.

Norma Pimental, directora del albergue “Caridades Católicas” de McAllen, Texas, explica:

Existen lugares en estos países donde reciben a los niños que son deportados, que fueron separados. Se trata de contactar a su familiar por medio de estas casas de recibimiento. Si no llegan a encontrar a su familia, cuando estuve en su país, visité esos lugares, al niño lo mandan a un albergue de niños”.

-¿Cómo una casa hogar?

Sí, una casa hogar”.

Y si se queda en Estados Unidos, existe la posibilidad de que sea dado en adopción. Así lo confirmó John Sandweg, exdirector del ICE, en una entrevista para un medio local; señaló que Trump y su gobierno “podrían estar creando miles de huérfanos inmigrantes en los Estados Unidos, que un día podrían ser elegibles para que sean adoptados por la ciudadanía”.

Solo del 24 de mayo a la fecha, la organización Proyectos Civiles de Texas ha documentado 381 casos de menores separados de sus padres o cualquier otro familiar, cuando intentaban entrar a Estados Unidos.

Les preocupa no reunirlos a tiempo y que la decisión de Trump agrave la situación de los migrantes centroamericanos que llegan a pedir asilo.

Efrén Olivares, del Proyecto de Derechos Civiles de Texas, señala:

Antes castigaban a los niños por algo que hizo el papá, cambiar la separación de familias por la detención indefinida de jaulas no es ninguna solución”.

Con información de Ana Lucía Hernández

MLV