Foto: Buzos recogen plástico y otros escombros en el fondo del mar, 29 enero 2020

Buzos recogen plástico y otros escombros en el fondo del mar. (AP/archivo)

Entre ocho y doce millones de toneladas de plástico procedentes de residuos mal gestionados en los cinco continentes colapsan cada año los océanos, de las cuales un 15 % se mueven por la superficie marina, otro 15 % llegan a las costas y el resto se hunden en el fondo del mar.

Este es uno de los mensajes que quiere transmitir la exposición “Mares de plástico. Del problema a la solución”, que se inauguró este miércoles en Barcelona con la colaboración de la Fundación We Are Water con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la gravedad de la basura plástica que inunda el océano.

El comisario de la exposición, Roman Aebersold, explicó que “por cada cinco kilos de peces que habitan el mar hay un kilo de residuos plásticos, una cifra que en treinta años quedará igualada a un kilo por un kilo si no se toman medidas”.

Debemos explicar a la audiencia las consecuencias que tiene un gesto tan normalizado como tirar una botella de plástico al mar, que lejos de desaparecer rápido, perdurará en el océano varias generaciones”, lamentó Aebersold.

El recorrido de la muestra comienza precisamente recordando cuánto tiempo tardan ciertos residuos en desintegrarse, de manera que una botella de plástico tarda 450 años en descomponerse, un portabebidas de plástico, unos 400, y una bolsa de plástico, entre diez y veinte años.

En este sentido, durante más de veinticinco años se han evaluado los restos encontrados en playas de todo el mundo en el Día Internacional de Limpieza de Playas, y de entre los principales materiales hallados el plástico ocupa un lugar predominante, ya que después de las colillas de cigarros se encuentran las botellas, envoltorios y tapas de plástico.

La alta presencia de basura plástica en el mar provoca que muchos animales ingieran enormes cantidades de plástico, “algo que a larga produce que los humanos acaben ingiriendo materiales plásticos, por cuanto son el último eslabón de la cadena alimentaria”, recordó Aebersold.

Además de los residuos fácilmente visibles, el mar pero también las playas están plagados de microplásticos, pequeñas partículas que van a parar a las costas debido a malas praxis a la hora de desechar los materiales plásticos.

Los microplásticos -continuó Aebersold- invaden todas las playas del mundo porque las industrias plásticas tiran sus residuos al mar con total impunidad”.

Pese a estos datos, la exposición propone soluciones para revertir el impacto ambiental de los residuos plásticos, entre las cuales destacan diferentes propuestas de reutilización y reciclaje de basura plástica, tanto en países desarrollados como en países que disponen de menos medios.

En Europa hay suficiente dinero como para llevar a cabo políticas de reciclaje efectivas, pero hay otros países, como es el caso de Indonesia, que no cuentan con estos recursos. No obstante, los indonesios tienen un programa en el que la población recoge la basura y a cambio recibe un “pago” para financiar su atención médica”, comentó Aebersold.

Otras propuestas que se están haciendo para disminuir los residuos plásticos es hacer cepillos de dientes, un producto típicamente fabricado con plástico, con materiales biodegradables como el bambú, o alfombras e incluso trajes de baño confeccionados con redes de pesca de nailon recuperadas del fondo del mar.

La exposición, que ha recorrido más de veinte ciudades de Europa y Asia, estará expuesta en Roca Gallery Barcelona desde este miércoles y hasta el 30 de abril.

Con información de EFE.

RAMG