Tecnología podría reducir víctimas en balaceras en escuelas. (Gettyimages.)

Los esfuerzos para combatir las balaceras en las escuelas de Estados Unidos ya no se enfocan necesariamente en medidas para prevenir los ataques sino más bien en tecnologías que ayuden a reducir el número de víctimas, acelerando la intervención policial y alertando de los peligros con mayor celeridad a maestros y estudiantes.

Los distritos escolares están empleando recursos como sistemas de detección de disparos y aplicaciones que permiten a los maestros informar rápidamente de ataques y conectarse con la policía.

Después de cada ataque se habla mucho del control a la venta de armas, un tema extremadamente polémico, pero la tecnología puede ser una respuesta que genera menos tensiones y que se puede implementar en poco tiempo.

El uso de la tecnología se generaliza en medio de la alarma porque no se pueden prevenir ataques como el de la semana pasada en una escuela secundaria de un suburbio de Denver, en el que murió el estudiante Kendrick Castillo, de 18 años, que trató de maniatar a un atacante.

Los ataques no son muy frecuentes, pero resultan cada vez más letales.

La matanza de 13 personas en la Columbine High School de Littleton, Colorado, en 1999 fue el comienzo de una nueva era de ataques de este tipo que no parecen tener fin. Veintisiete personas murieron en el 2012 en la Sandy Hook Elementary School de Newtown, Connecticut, y 17 el año pasado en la Marjory Stoneman Douglas High School de Parkland, Florida.

Joseph Erardi, quien fue superintendente de Newtown después del ataque, hoy jubilado, dijo que inicialmente los legisladores presionaron para que las escuelas reforzasen la infraestructura.

Ello generó una industria multimillonaria de productos que iban desde puertas “capaces de resistir ataques balísticos” hasta cañones de humo.

Estas medidas no impidieron las matanzas y “ahora estamos tratando de encontrar alguna solución tecnológica, pero no hay ninguna”, expresó Dennis Kenney, profesor de la Facultad de Justicia Penal del John Jay College.

La idea hoy es combinar la tecnología con programas de salud mental, de prevención de bullying y la adición de más guardias.

El de Beverly Hills es uno de 200 distritos escolares que usan la aplicación Share911. Y en los próximos meses contará con un comando central con acceso a las cámaras de vigilancia de todo el distrito y otras herramientas tecnológicas.

Pero tampoco se descuidan los simulacros de emergencias para que los estudiantes actúen por relejo si hay una emergencia.

Se instruye a los alumnos para que se congreguen en un rincón del aula, con las luces apagadas y las cortinas bajas, según la profesora de estudios sociales Laura Stark. La aplicación Share911 permite al personal compartir información y avisar acerca de posibles heridos o niños de los que no se tiene noticias.

Aegis AI, de Chicago, está mejorando la tecnología para identificar un arma apenas asoma en el área que cubre una cámara. Lanzó el producto hace un año, pero generaba alarmas falsas por la presencia de objetos como taladros o engrampadoras, según su director general Sonny Tai.

Algunos expertos expresan preocupación de que los distritos estén destinando a tecnología dinero que podrían usar en programas de salud mental y de prevención de la violencia.

La tecnología “es algo para aparentar. Puedes ir a una junta y mostrar este recurso reluciente”, dijo Amy Klinger, cofundadora de la Red de Seguridad Escolar The Educator.

Los expertos coinciden en que no hay forma de prevenir totalmente o predecir un ataque a una escuela.

Los distritos suburbanos de gente acaudalada como el de Beverly Hills, que pueden contar con las últimas innovaciones, corren el mismo peligro que escuelas de barrios pobres de las ciudades donde usan desde hace años detectores de metales.

Con información de AP

LSH